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LA SIMBOLOGIA DEL AYATE GUADALUPANO

Es sabido a través del tiempo, que después del tremendo choque cultural que sufrió México durante la conquista de los españoles en el año de 1521, pasaron diez años en los que el Imperio Azteca sufrió pérdidas inimaginables: cultura, idioma, costumbres, templos, deidades, vestimenta, raza, tierras, jerarquías, identidad y hasta sus nombres, ya que Cuauhtlatoatzin (del Náhuatl: el que habla como águila), fue bautizado con el nombre de Juan Diego, por Fray Toribio de Benavente.

Santa Gertrudis y las Almas del Purgatorio

Las almas pueden, manifestarse de diversos modos ante nosotros; pidiendo por nuestra oración, perdón y acompañamiento. Santa Gertrudis fue una de las personas que recibió revelaciones de Jesús, y una infinidad de gracias a través de las almas. Ella fue un instrumento que Dios les concedió a las almas del Purgatorio, de esta manera se revelaron muchos de sus misterios.

Fortalezcan sus corazones

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un "tiempo de gracia" (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: "Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero" (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos.

¿Tu viñedo tiene frutos?

Estamos en un viaje por la vida que va a terminar en alguna de dos maneras. Podemos experimentar por siempre amor perfecto, alegría y cumplir todos nuestros deseos, o por otro lado, podemos ser un completo fracaso cósmico, eternamente insatisfechos e infelices, más de lo que nos podamos imaginar. El cielo o el infierno. No hay ningún punto intermedio en estas elecciones.

Guerreros por Cristo

Los discípulos se encontraban en una barca lejos de la orilla y las olas le pegaban duramente. Jesús vino hacia ellos caminando sobre el mar y les dijo que no temieran. Pedro bajó y comenzó a caminar hacia Jesús, pero tuvo miedo y comenzó a hundirse. Pedro le pidió al Señor que lo salvara y Él lo agarró diciéndole: "Hombre de poca fe, ¿por qué has vacilado?"