02.09.11
Puedo decir sin lugar a dudas he vivido una de las experiencias de fe más impresionantes. Pero lejos de sentirme bicho raro, adjetivo que suelen endilgarnos los que ven desde la tribuna siempre el partido de la vida en la fe, me consuelo al recordar los interminables rostros felices de latinos, asiáticos, europeos, eslavos, anglosajones, africanos, orientales y occidentales. En todo caso éramos demasiados bichos raros. De 193 países, de los cinco continentes.